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Mostrando las entradas de abril, 2017

Quindío: entre el Valle y el Eje Cafetero.

El editorial del diario La Crónica del pasado 13 de abril, Quindío y el Pacífico, me trajo a la memoria el artículo que publiqué en Quindíopolis intitulado El futuro del Quindío no está en el Eje Cafetero, donde expresé opiniones similares y del que cito el siguiente aparte:   
“[…] la historia da cuenta de una rivalidad evidente entre departamentos hermanos (Caldas, Quindío y Risaralda) que no ha permitido que fructifique la integración. Así que unos son los denominadores comunes […] y otras las tensiones al interior del Eje Cafetero por el deseo de cada uno de tener lo que el otro tiene y mucho más, lo que ha llevado a que cabalguen como el Llanero Solitario con los proyectos guardados en las alforjas, en medio de una desconfianza necia que no ha permitido actuar de forma conjunta ni aprovechar las sinergias que los acercarían a un desarrollo integral”.

Algo no está pasando en el Quindío

Pensando en el Departamento recopilé información estadística que me permitiera un diagnóstico sucinto. Encontré, por ejemplo: que la tasa de desocupación de Armenia en febrero fue de 15,1% y la del Quindío en 2016 de 13,9%; que en 2015 en Armenia la pobreza fue de 26,2, el índice de Gini 0,458, el PIB per cápita de los quindianos alcanzó $10.946.207 y las exportaciones de US$312,5 (97,7% correspondió a café verde); que en 2016 el indicador de competitividad nos ubicó en el puesto 11 y que la producción agrícola se centra en café, plátano y cítricos. Y podría seguir con la lista, pero como estos son datos duros, son números sin alma.
De ahí que se me antojó dejar de lado este tipo de información para mirar con ojos más perceptivos la realidad. Entonces empecé a observar un Quindío concentrado en sí mismo. Un Quindio en el que tozudamente sus gobernantes insisten en un modelo de desarrollo que hace décadas produce resultados modestos e suficientes. Tal vez por esto es que nuestra economí…