22 de marzo de 2017

Entre loco... motoras

Hace poco asistí a la presentación que sobre la llegada del tren a La Tebaida hizo en la Asamblea Departamental del Quindío el gerente de Ferrocarril del Pacífico. De no haber sabido que era 3 de marzo de 2017, habría creído que era un día cualquiera de hace 20 años cuando en el recinto de esa corporación se presentó el proyecto Prominex que luego se convirtió en Zona Franca del Eje Cafetero.

Por esas calendas se habló de la recuperación del ferrocarril y cómo el Quindío quedaría comunicado con el puerto de Buenaventura lo que nos permitiría ingresar a los mercados de la Cuenca del Pacífico, con este fin se construiría un puerto seco que sería como extensión de Buenaventura para el manejo intermodal de carga de importación y exportación.

El anunciado tren llegó en 1997 con la empresa Tren de Occidente, luego volvió a arribar con la empresa Tren del Oeste y, tras la desaparición de éstas, regresó con Ferrocarril del Pacífico y las firmas internacionales Trafigura e Impala. Estos hechos contaron con actos protocolarios, tirada de voladores y presencia de presidentes, ministros, gobernadores, alcaldes, directivos de entidades y muchos colados, personajes que alegres abordaron trenes en lo que queda de la estación de pasajeros de La Tebaida para recorrer los dos kilómetros que la separan del terraplén contiguo a la Zona Franca que llaman estación ferroviaria, lugar desde donde se hicieron discursos y se habló del futuro del departamento.

9 de marzo de 2017

La Comisión Regional de Competitividad del Quindío


Los quindianos nos acostumbrados a oír argumentos que embelesan y nos ponen a soñar con un mejor porvenir: que tenemos una posición geoestratégica en el triángulo de oro de Colombia, que el túnel de La Línea y la doble calzada que atraviesa la cordillera nos unirá al mercado de Bogotá y traerá más turistas, que la doble calzada Calarcá - La Paila nos acercará al Valle, que la modernización del aeropuerto El Edén atraerá visitantes nacionales y extranjeros, que la operación del tren hacia Buenaventura hará posible una plataforma logística de carga, que por pertenecer al PCC vendrán turistas de todas las latitudes, en fin, muchas cosas importantes y beneficiosas.

Pero nada de esto será aprovechable de no avanzar en sólidos programas de apoyo empresarial, educación, CT+i y fortalecimiento de la productividad y competitividad empresarial. Pues no basta con una buena infraestructura y ser pate del PCC para que llegue el anhelado desarrollo, sino que es fundamental prepararnos para usufructuar las oportunidades que se presentan.

23 de febrero de 2017

Armenia perecedera

El centro de la ciudad es como un caleidoscopio que concentra todas las facetas humanas. Allí se puede tomar el pulso a la sociedad y diagnosticar su empuje, auge y vigor; pero también su debilidad, agotamiento y deterioro, incluyendo enfermedades contagiosas y hasta tumores malignos con visos de padecimientos terminales.

El centro es la radiografía de lo que somos, de cómo actuamos frente a la vida, de nuestra cultura y valores, del comportamiento ciudadano, de la forma como nos relacionarnos y de la estimación que profesamos por los asuntos públicos. Es el escenario donde representamos la obra de nuestros valores cívicos, el uso de nuestros derechos en el marco de los deberes colectivos, el acatamiento a las normas y el ejercicio de la autoridad en defensa del interés público. Es el sitio donde disfrutamos y nos apropiamos de lo que es de todos y no es de nadie. Es el teatro donde convergen las tensiones sociales.

9 de febrero de 2017

Desarrollo agroalimentario: ¿Cuándo?

La historia del Quindío está ligada al campo. No es posible pensar en este departamento sin imaginar sus cultivos de café, plátano, banano, cítricos, piña, aguacate y demás frutales, y sin pensar en la avicultura y las ganaderías bovina, caballar y porcina. Para nadie es un secreto que nuestra idiosincrasia y desarrollo se fundieron en el crisol de la caficultura y sus cultivos asociados, por algo la Unesco declaró este territorio Patrimonio de la Humanidad.

Si la narrativa anterior la leyera un extranjero recién llegado, esperaría encontrar en lo rural la zona de mayor calidad de vida, el más alto ingreso per cápita, elevados niveles de educación, altas productividades, cultivos con tecnologías de punta, agroindustrias innovadoras y eficiente logística de transporte y conservación de alimentos con destino a consumidores sofisticados del mundo.

Pero la realidad es otra. A ese campo que nos dio identidad lo relegamos al olvido por culpa de una modernidad mal entendida que nos transformó en citadinos, alejándonos de lo que nos une a la tierra y a esas veredas siempre verdes con pueblos que transpiran ruralidad. Entonces empezamos a mirar la campiña y a sus campesinos con desprecio y a favorecer la cultura urbana, erigimos un muro (tan en boga) imaginario con el mundo rural y lo confinamos a un subdesarrollo excluyente donde los mayores se quedan solos y los jóvenes migran para no estar condenados per se a una deficiente educación y limitadas opciones de futuro.

Clúster con aroma de café

En los últimos meses se ha hablado del clúster de los cafés especiales del Quindío, asunto que amerita algunas consideraciones por el interés suscitado en ciertos círculos. Para iniciar podríamos decir que lo único novedoso es la palabra clúster, término usado desde los años noventa luego que el profesor Porter llamara así a las aglomeraciones de empresas en un territorio que se dedican a un mismo negocio.

Así las cosas, en este departamento hay empresarios que cultivan, procesan, comercializan y expenden café, pero no cualquier grano, sino de cafés especiales, integrando una cadena de valor que en su conjunto llamamos clúster.

Aclarado esto, es bueno acotar que los cafés especiales son aquellos apreciados por el consumidor por su calidad y las sensaciones y experiencias que transmiten al tomarlos, por eso los criterios de compra se basan en la calidad y no en el precio. Esto los hace diferentes a los cafés estándar o básicos que son valorados como materia prima y no por sus atributos. Algunos los llaman cafés diferenciados, aunque la Federación Nacional de Cafeteros se refiere a ellos como café sostenible, premium y gourmet.