24 de abril de 2017

Quindío: entre el Valle y el Eje Cafetero.

El editorial del diario La Crónica del pasado 13 de abril, Quindío y el Pacífico, me trajo a la memoria el artículo que publiqué en Quindíopolis intitulado El futuro del Quindío no está en el Eje Cafetero, donde expresé opiniones similares y del que cito el siguiente aparte:   

“[…] la historia da cuenta de una rivalidad evidente entre departamentos hermanos (Caldas, Quindío y Risaralda) que no ha permitido que fructifique la integración. Así que unos son los denominadores comunes […] y otras las tensiones al interior del Eje Cafetero por el deseo de cada uno de tener lo que el otro tiene y mucho más, lo que ha llevado a que cabalguen como el Llanero Solitario con los proyectos guardados en las alforjas, en medio de una desconfianza necia que no ha permitido actuar de forma conjunta ni aprovechar las sinergias que los acercarían a un desarrollo integral”.

6 de abril de 2017

Algo no está pasando en el Quindío

Pensando en el Departamento recopilé información estadística que me permitiera un diagnóstico sucinto. Encontré, por ejemplo: que la tasa de desocupación de Armenia en febrero fue de 15,1% y la del Quindío en 2016 de 13,9%; que en 2015 en Armenia la pobreza fue de 26,2, el índice de Gini 0,458, el PIB per cápita de los quindianos alcanzó $10.946.207 y las exportaciones de US$312,5 (97,7% correspondió a café verde); que en 2016 el indicador de competitividad nos ubicó en el puesto 11 y que la producción agrícola se centra en café, plátano y cítricos. Y podría seguir con la lista, pero como estos son datos duros, son números sin alma.

De ahí que se me antojó dejar de lado este tipo de información para mirar con ojos más perceptivos la realidad. Entonces empecé a observar un Quindío concentrado en sí mismo. Un Quindio en el que tozudamente sus gobernantes insisten en un modelo de desarrollo que hace décadas produce resultados modestos e suficientes. Tal vez por esto es que nuestra economía parece estancada y la calidad de vida que se percibe no se sintonizada con las cifras expresadas.

22 de marzo de 2017

Entre loco... motoras

Hace poco asistí a la presentación que sobre la llegada del tren a La Tebaida hizo en la Asamblea Departamental del Quindío el gerente de Ferrocarril del Pacífico. De no haber sabido que era 3 de marzo de 2017, habría creído que era un día cualquiera de hace 20 años cuando en el recinto de esa corporación se presentó el proyecto Prominex que luego se convirtió en Zona Franca del Eje Cafetero.

Por esas calendas se habló de la recuperación del ferrocarril y cómo el Quindío quedaría comunicado con el puerto de Buenaventura lo que nos permitiría ingresar a los mercados de la Cuenca del Pacífico, con este fin se construiría un puerto seco que sería como extensión de Buenaventura para el manejo intermodal de carga de importación y exportación.

El anunciado tren llegó en 1997 con la empresa Tren de Occidente, luego volvió a arribar con la empresa Tren del Oeste y, tras la desaparición de éstas, regresó con Ferrocarril del Pacífico y las firmas internacionales Trafigura e Impala. Estos hechos contaron con actos protocolarios, tirada de voladores y presencia de presidentes, ministros, gobernadores, alcaldes, directivos de entidades y muchos colados, personajes que alegres abordaron trenes en lo que queda de la estación de pasajeros de La Tebaida para recorrer los dos kilómetros que la separan del terraplén contiguo a la Zona Franca que llaman estación ferroviaria, lugar desde donde se hicieron discursos y se habló del futuro del departamento.

9 de marzo de 2017

La Comisión Regional de Competitividad del Quindío


Los quindianos nos acostumbrados a oír argumentos que embelesan y nos ponen a soñar con un mejor porvenir: que tenemos una posición geoestratégica en el triángulo de oro de Colombia, que el túnel de La Línea y la doble calzada que atraviesa la cordillera nos unirá al mercado de Bogotá y traerá más turistas, que la doble calzada Calarcá - La Paila nos acercará al Valle, que la modernización del aeropuerto El Edén atraerá visitantes nacionales y extranjeros, que la operación del tren hacia Buenaventura hará posible una plataforma logística de carga, que por pertenecer al PCC vendrán turistas de todas las latitudes, en fin, muchas cosas importantes y beneficiosas.

Pero nada de esto será aprovechable de no avanzar en sólidos programas de apoyo empresarial, educación, CT+i y fortalecimiento de la productividad y competitividad empresarial. Pues no basta con una buena infraestructura y ser pate del PCC para que llegue el anhelado desarrollo, sino que es fundamental prepararnos para usufructuar las oportunidades que se presentan.

23 de febrero de 2017

Armenia perecedera

El centro de la ciudad es como un caleidoscopio que concentra todas las facetas humanas. Allí se puede tomar el pulso a la sociedad y diagnosticar su empuje, auge y vigor; pero también su debilidad, agotamiento y deterioro, incluyendo enfermedades contagiosas y hasta tumores malignos con visos de padecimientos terminales.

El centro es la radiografía de lo que somos, de cómo actuamos frente a la vida, de nuestra cultura y valores, del comportamiento ciudadano, de la forma como nos relacionarnos y de la estimación que profesamos por los asuntos públicos. Es el escenario donde representamos la obra de nuestros valores cívicos, el uso de nuestros derechos en el marco de los deberes colectivos, el acatamiento a las normas y el ejercicio de la autoridad en defensa del interés público. Es el sitio donde disfrutamos y nos apropiamos de lo que es de todos y no es de nadie. Es el teatro donde convergen las tensiones sociales.