La agonía de Los Fundadores

Vista general de la remodelación que quiere hacer la Alcaldía de
la plazoleta del parque de Los Fundadores para convertirla en un
 mall de comidas entregándosela a particulares.
Armando Rodríguez Jaramillo (Armenia - Quindío - Colombia)

Varias veces he escrito sobre la importancia patrimonial del parque de Los Fundadores que fue construido en 1964 para el aniversario 75 de Armenia y donde se han concentrado los más emblemáticos monumentos de la ciudad: la escultura del Tronco y el Hacha del maestro Roberto Henao Buriticá, el muro con los nombres de los integrantes de la junta pobladora, el mausoleo con los restos del fundador Jesús María Ocampo y su esposa y la plazoleta ovalada donde tomó posesión Ancízar López López como primer gobernador del Quindío el 1 de junio de 1966, entre otros.


Sin embargo, la incultura ciudadana y el abandono oficial hicieron que el parque se viniera a menos, por lo que hoy padece de invasión del espacio público, escasa vigilancia, deficiente alumbrado, precario mantenimiento de sus zonas verdes, deterioro de sus monumentos, abandono de su pileta, grafitis grotescos por todas partes y hasta es dormitorio de indigentes. A todo esto se suma la incomprensible actitud de las últimas alcaldías, que a través de Corpocultura, oficina que debería ser la guardiana del patrimonio y el civismo, entregaron en alquiler los octubres la plazoleta ovalada y medio parque para instalar casetas y vender cerveza, transformando en muladar los emblemas de los armenios y en orinal la tumba de “Tigreros”.

Sobre este tema trató la reunión de la Alcaldesa de Armenia con la Academia de Historia del Quindío (AHQ) el pasado 28 de octubre, en la que la mandataria informó la decisión de remodelar el parque de Los Fundadores para que no volviera a ser entregado para actividades de alto impacto, señalando ya tenía diseños definitivos y un presupuesto de 330 millones de pesos. Es obvio que el proyecto poco consulta el valor patrimonial del parque, pues pretende convertir la plazoleta ovalada donde empezó su vida político-administrativa el  Departamento en un mall de comidas, con lo que se concesionarían nuestros lugares históricos a restaurantes y bares bajo el argumento de que el espacio público tiene que ser sostenible y que la ciudad debe ofrecer atracciones a los turistas.

Como es lógico, me opuse a semejante bodrio indicando que es un deber del gobierno mantener y conservar los sitios históricos, recordando que en las ciudades que valoran su patrimonio, los monumentos son atractivos dignos de visitar con lo que se favorece el turismo cultural sobre el turismo de rumba y bullicio. Ante esta posición, el Director del Departamento Administrativo de Planeación me invitó, en representación de la AHQ, a que nos reuniéramos el 31 de octubre con el fin evaluar los argumentos expuestos, no sin antes aclarar que la decisión estaba tomada.

Pero como la reunión nunca se hizo, tengo mis reservas sobre la voluntad de la Administración Municipal de evaluar el impacto negativo que acarrearía la anunciada remodelación. De ahí que celebro que el Concejo Municipal nombrara una comisión accidental para que estudie el caso, la cual espero que obre de forma objetiva y con criterio cívico, haciendo uso del control político que le compete.


No sé qué piensen los armenios de lo que se pretende con el parque de Los Fundadores, pero por mi parte, me opondré cívicamente a la banalización del patrimonio histórico de mi ciudad.