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Mostrando las entradas de marzo, 2014

De elecciones y reinados

Armando Rodríguez Jaramillo. Armenia (Quindío - Colombia). 20 de marzo de 2014
Las campañas electorales en Colombia son un ejemplo palpable de cómo se compite inequitativamente y en desigualdad de oportunidades.
Rivalizar para alcanzar un determinado fin debe hacerse entre competidores en igualdad de condiciones. No se puede concebir una carrera de 100 metros mientras unos atletas van descalzos y otros con zapatillas, unos corran sobre una pista de atletismo otros en una de arena, unos van en pantaloneta y otros vestidos con bluyines, unos lo hagan con la cara descubierta y otros con los ojos vendados o unos recorran los 100 metros sin obstáculos y otros con vallas.

Demo - cracia

Armando Rodríguez Jaramillo. Armenia (Quindío - Colombia). 16 de marzo de 2014
Los resultados de las últimas elecciones son tan parecidos a los de las penúltimas, y a los de las últimas antes de las penúltimas, que terminan por convertirse en un monumental galimatías. Somos una democracia, o al menos eso creemos, porque podemos elegir mediante votación ciudadana a nuestros gobernantes y cuerpos legislativos, y en esto nos diferenciamos de otros sistemas como las monarquías, teocracias y dictaduras.
Entonces, si tenemos el derecho a elegir gobernantes y legisladores, ¿cuál es la razón para que por lo general nuestras elecciones sean polémicas?

De fútbol, religión y política

Armando Rodríguez Jaramillo. Armenia (Quindío - Colombia). Publicado en el diario La Crónica del Quindío el 15 de septiembre de 2009
Con un amigo de vieja data, caracterizado por un pragmatismo elemental y por una prudencia natural, compartí una improvisada tertulia en medio de dos aromáticos tintos en un café del centro. Mientras la mesera nos traía la dosis de cafeína, tuve el tiempo suficiente para detectar cierta perplejidad y frustración en su rostro.
–¿Qué te pasa? ¿A qué se debe esa cara?
Como quién tiene una preocupación que no sabe si contarla o callarla, mi amigo dudó en contestar por unos segundos. Al fin tomo aire y dijo:
– Tú sabes mejor que nadie que soy un montañero criado con fríjoles, arepa y mazamorra, es decir, nací en familia de paisas con tradiciones y principios, hombre de palabra como nos lo enseñaron desde chiquitos. Pero hoy parece que todo esto estuviera mandado a recoger –y se quedó callado expresando desagrado.

Aquellos culebreros

Armando Rodríguez Jaramillo. Armenia (Quindío - Colombia). Publicado en el diario La Crónica del Quindío el 29 de diciembre de 2009
Algunos políticos en campaña me hicieron recodar a los “culebreros”, personajes embaucadores que eran el divertimiento en las plazas de mercado de nuestros pueblos. Dotados de una peculiar forma de hablar, llevaban en su enigmática maleta a un reptil cautivo, además de adminículos y frasquitos con exóticas pócimas, brebajes y esencias extraídas de plantas y animales amazónicos de cuyo conocimiento eran exclusivos tenedores. Estos placebos, que producían transmutaciones maravillosas, iban acompañados de extraños amuletos y fetiches que eran la contra para el desamor, la mala suerte y el mal de ojo, artículos ofrecidos a través de palabrería, charlatanería y fraseología barata, chistosa y truhanesca. En medialuna, alrededor del “culebrero”, se arremolinaban los atribulados y curiosos con el fin de oír sus desenfrenes verbales matizados con frases repentistas …